Desde Fisioterapia de la Serna, queremos hablaros de LOS RUIDOS DE LA ARTICULACIÓN TEMPOROMANDIBULAR (ATM), para poder entenderlos e interpretarlos.
Los movimientos de la articulación temporomandibular (ATM), son bastante amplios, por las características anatómicas de la misma y podemos señalar: son lateralización, elevación y descanso, protusión y retrusión (hacia delante y atrás) que se usan en la deglución, fonación, respiración, etc.
La articulación, es de tipo bicondílea, con dos cóndilos, que son el cóndilo mandíbular y temporal. Entre ellos, se sitúa el disco articular, un menisco que se desplaza con el cóndilo mandíbular y hace congruente la articulación entre ambas superficies, al ser las dos convexas.
Los Ruidos articulares son muy frecuentes y se clasifican como:
– chasquidos audibles (clics). Sonidos cortos que aparecen el movimiento mandíbular tras superar una resistencia en su recorrido. El origen suele ser una luxación meniscal con desplazamiento anterior del disco.
– crepitación no audible (suelen asociarse con osteoartrosis). La crepitación es un sonido difuso y mantenido, que suele percibirse durante una parte considerable del ciclo de apertura o de cierre.
Así, tenemos tres situaciones:
– Hipermovilidad articular. En la que hay ausencia de dolor, aunque haya ruidos articulares. El cóndilo, supera la eminencia temporal, hay una alteración del disco, sin clínica. Hay un aumento en la apertura bucal, en casos muy avanzados hay bloqueo en apertura y dolor.
– Subluxación o luxación con reducción. Hay un chasquido articular, por una luxación del disco, pero manteniendo aún contacto entre cóndilo y disco. Se reduce de forma espontánea y el dolor es en la zona preauricular (entre la oreja y la ATM) pudiendo alcanzar el oído, cabeza y cara.
– Luxación sin reducción. Se manifiesta con bastante dolor, limitación de movimiento, falta de chasquido y al final del movimiento, en lugar de reducirse, se mantiene en posición anterior. Cuando es una luxación crónica, disminuye mucho la intensidad del dolor y persiste el bloqueo en el movimiento.
Una vez visto los tipos de ruidos y de situaciones, deberíamos hacer una valoración exhaustiva de la ATM y su musculatura, así como de sus movimientos y dolor. De eta forma podremos hacer un diagnóstico preciso, incluso de los dolores referidos.
Para detectar los ruidos, lo hacemos con diferentes posiciones de los dedos, en distintos puntos de la ATM y en posiciones variadas de la mandíbula, de tal forma que palpamos la relación del cóndilo y el disco, en diferentes posiciones y en distintos puntos de apertura y cierre mandíbular. Muy importante, tener en cuenta, que la ausencia de ruidos, no implica ausencia de patología.
A la hora de tratar, haríamos hincapié en la musculatura afectada, en la enseñanza de movimientos adecuados, ejercicios de ATM, buenos hábitos orales y explicaríamos en qué consiste cada ruido y cómo intentar evitarlo, ya que no todos los ruidos se tratan.
Los indoloros, no se tratan, valoramos su evolución, ya que no todos los ruidos evolucionan a un problema de ATM o a una luxación sin reducción del disco.
Esperamos haberos sabido explicar un poco más este problema y tranquilizaros en el sentido de que tener un ruido articular, no siempre implica un problema de ATM. Esperamos también vuestras experiencias y comentarios.
Desde Fisioterapia de la Serna, esperamos que os sean de utilidad. Para más información, contacta con nosotros en fisioterapiadelaserna@gmail.com.